Muchas de nosotras sufrimos por el ritmo que llevamos: sobrecarga de trabajo, niños de corta edad, pequeños problemas de la vida cotidiana, insomnios, etc. Tantos elementos que dejan huellas en nuestras caras bonitas. Estas marcas de fatiga son responsables de las ojeras, pero también se notan en una tez pálida y triste.